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Carelia: la recia belleza del norte de Rusia

La república de Carelia, al norte de Rusia, es pariente de Escandinavia, a la que unen la recia belleza de sus paisajes y su antiguo patrimonio rúnico. Los pintorescos fiordos del lago de Ládoga penetran profundamente en la tierra, plagados de islas grandes y pequeñas.

Esta región, situada en la orilla noroeste del lago de Ládoga, hace frontera con Finlandia, pertenecía a la antigua Rus de Nóvgorod ya en el siglo XIII.

Las incursiones de los estados vecinos eran algo bastante común, por lo que los carelios tuvieron que construir sus viviendas sobre lugares elevados, a menudo de difícil acceso y con escarpadas pendientes, para poder anticipar los ataques de las tropas enemigas. Estos asentamientos, en los que la población local solía esconderse en caso de necesidad, recibieron nombres como “linnavuori” y “linnamiaki”, que significa “fortaleza sobre el promontorio”.

Lajdenpojia

En Lajdenpojia se encuentra el más antiguo asentamiento de los antiguos carelios, que data de la Alta Edad Media. Los restos arqueológicos en esta zona son abundantes: a día de hoy los habitantes locales siguen encontrando brazaletes de bronce del siglo X, jabalinas con punta de metal, etc.

Del siglo IX al XII, en Lajdenpojia apareció el grupo étnico de los “corelios”, considerados como los antecesores de los carelios. En este periodo se crearon numerosos asentamientos. Los alrededores de los poblados de Kurkijoki, Túirula y Sortavala (antigua ciudad de Paaso), eran algunos de los más poblados.

Kurkijoki (que en lengua carelia significa “río de cigüeñas”) se encuentra a 42 kilómetros de la ciudad de Lajdenpojia y fue un asentamiento único a cuyo alrededor se construyeron antiguas fortalezas y ciudadelas. Las más conocidas de ellas son Linnavuori, Linnamiaki y Yamiaki. Cada verano, en el mes de julio, en Kurkijoki se celebra un festival etnográfico llamado “La cuna del pueblo carelio” (Karjalan kansan pesa).

Algunos monumentos antiguos pueden verse únicamente cuando baja el nivel del agua del lago de Ládoga. Por ejemplo, en la isla Kannansaari, a tres kilómetros de Kurkijoki, pueden verse los restos de un puente de piedra. Hasta el siglo XVI en esta isla había un monasterio, que fue destruido por los suecos. Los monjes hundieron sus reliquias eclesiásticas en la otra orilla del estrecho, y la campana fue llevada a Ládoga. En el año 2000, en recuerdo del monasterio destruido, se erigió y se consagró en Kannansaari una cruz de peregrinación.

Fuente: RBTH

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